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lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Por qué no compro productos del cabello en el súper mercado?





No fue una, ni dos las veces que enloquecidamente fui a comprar el último producto promocionado como milagroso para mi cabello crespo/rizado, decenas de potes almacenados para un determinado efecto vivían en mi despensa de productos para el cabello –sí, tenía una despensa de productos para el cabello- algunos llegaban como regalos y otros, en su mayoría, los compraba con mi dinero. Tan pronto aparecía un producto nuevo sentía la presión de los medios digitales, blogueras y mi propia consciencia diciéndome “cómpralo” así iniciaba una persecución por un producto que muchas veces no resolvía, que no le aportaba nada a mi cabello y en consecuencia no conseguía el resultado que quería. Así tenía 10 productos para finalizar, 5 shampoos, varios acondicionadores y decenas de tratamientos capilares.

Por un llamado celestial comencé a ver el mercado como lo que es: un mercado, en donde un grupo de personas se ganan la vida a través del consumo de otras personas y eso queridas mías hizo la gran diferencia. No me parece incorrecto que se promocionen productos para el cabello por todos lados, pero siento que el consumidor está mal informado: al final de cuentas no sabemos que estamos comprando realmente. Quizás el mercado o nuestra sociedad nos ha vendido la idea de que necesitamos cientos de productos, pasos y procedimientos para tener el cabello sano y bonito, las personas que conozco con cabello liso u ondulado no consumen tantos productos como las rizadas que conozco.  ¿Por qué para cada necesidad del cabello rizado hay un producto, en lugar de un producto que cubra muchas de esas necesidades?, así caemos en un círculo vicioso de compras para necesidades que probablemente no teníamos. Desde hace un tiempo le pongo atención a las cosas que consumo, intento comprar todo conscientemente y era claro que los productos para el cabello no quedarían fuera de este estilo de vida, por eso aquí te dejo algunas razones por las cuales no compraré mas productos para el cabello del súper mercado.

1.      Precio. Aunque parezca mentira el precio era un factor importante en mi decisión de compra, porque veía cada producto como una compra individual cada 2-3 meses, en lugar del valor consumido por año. Por eso no me parecía caro gastar pequeñas cantidades con frecuencia, mi bolsillo no lo sentía. Luego colocándolo todo sobre papel, gastaba más en esos productos “baratos” que comprando productos de marcas reconocidas y de mantenimiento profesional en casa.

2.      Calidad de los ingredientes. La lista de ingredientes que aparece en los cosméticos para el cabello menciona el orden según la cantidad de cada ingrediente, por eso un buen producto a base de aceite de coco debe mencionar el aceite de coco al inicio de esta lista y no al final como pasa en muchos de los productos del mercado. Por ejemplo, citar el aceite de coco al final, significa que contiene mínimas cantidades de aceite de coco en su composición, aunque la etiqueta del producto diga “Tratamiento de coco”. Otro ejemplo relacionado a este tema de la calidad de los ingredientes me llegó vía un DM por mi cuenta de Instagram. Según este mensaje una marca de cosméticos dominicanos había lanzado una línea de aceites vegetales, la lista era súper atractiva e incluía un aceite de Argán lo que me dejó muy contenta. Y antes de que pudiera compartir la noticia, la persona incluyó el precio en onzas del aceite Argán internacionalmente y el precio del “aceite de argán” promocionado por la empresa dominicana. La diferencia de dinero era absurda y como era de esperarse varios usuarios cuestionaron la pureza de este aceite, a lo que la empresa respondió: “`posee cierta cantidad de aceite de Argán en la composición”, dejando en duda la calidad de estos aceites. Siento que los controles de calidad de los productos del mercado son más permisivos y llenos de letras pequeñas cuando se trata de ingredientes y composiciones. Hay mucho doble sentido y palabras que se prestan a mala interpretación para desventaja del consumidor.

3.      Medio ambiente. Consumir sin criterio de compra nos sumerge en una burbuja donde tener es igual a ser, creemos que por tener más productos nuestro cabello necesariamente estará más saludable, largo y abundante. Llenamos estantes de potes de plásticos que muchas veces no tienen retorno o la empresa no posee servicio para retorno de esos potes y que luego van a la basura donde demoran años para descomponerse o terminan en el mar o en alguna alcantarilla. Hoy le doy prioridad a productos con sello de reciclaje o que se preocupen por el medio ambiente de alguna otra forma.

4.      No necesito tantos productos. En un post anterior, con este título hablaba de la necesidad creada para comprar productos enloquecidamente, –vayan y léanlo- nos han vendido el cuento de que necesitamos un día entero para lavar y acondicionar el cabello, que necesitamos varios productos de cada tipo, pero cuando vas a una peluquería especializada en cabello afro-rizado el proceso de lavado y estilizado no demora ni dos horas, porque cantidad no es lo mismo que calidad. El cabello rizado no es naturalmente áspero, duro y opaco, sí tienes el cabello así necesitas de cuidados especiales.

5.      Otra razón por la que desconfío de la calidad de los productos del súper mercado es porque cada mes hay un lanzamiento nuevo para el cabello rizado, siempre hay un producto para probar. Cada producto debe pasar por una investigación para determinar alergias y sí este cumple con la función establecida, a menos que utilicen la misma fórmula con pequeños cambios. Así cada mes se aseguran nuevos lanzamientos, que a la larga son los mismos productos de siempre con pequeños cambios. Gastaba una fortuna en productos hidratantes y el efecto era temporal, dos días después del lavado estaba con el cabello áspero porque la hidratación se evaporaba. Seguía comprando y lo mismo sucedía, porque compraba el mismo producto en otro envase.

Y básicamente esas son las razones por las que dejé de comprar productos de cabello en el súper mercado, y de seguro te preguntarás como y donde compro, aquí te lo explico:

1.      Después que fui a un salón rizado en Brasil, me explicaron los productos que mi cabello necesitaba en ese momento, con esa guía en mente compré unos productos de indicación profesional pero de mantenimiento en casa, es decir: una línea de productos para cuidar del cabello en casa según orientación profesional. Compré un shampoo, mascarilla/acondicionador, un leave-in y un aceite de finalización. Los envases permiten dosificar sin desperdiciar y con poquísimo producto consigo el resultado que quiero, todo lo contrario a los productos del mercado, lo que termina siendo beneficioso en todos los sentidos. Cuando estos se terminen pensaré en comprar otros con las mismas características, mientras no compro nada.
2.      Doy prioridad a los productos de fabricación artesanal, saben esos productos que son hechos por pequeños productores, con frascos de vidrios y que tienen tiempo de vencimiento corto por la poca cantidad de conservantes, porque poseen mejores ingredientes que muchos productos del súper mercado y suelen estar más preocupados por el medio ambiente que las grandes empresas.
3.      Regalé algunas cosas que no usaba y que solo ocupaban espacio en casa, tenía muchos productos del súper mercado en casa que prácticamente no usaba, dejé algunos y los intercalo con la línea de productos profesionales.

De cierta forma desprenderme de tantas cosas y darle prioridad a lo realmente útil ha simplificado todo, me encanta como se siente y se ve mi cabello ahora. Me encanta que mi consciencia de consumo y yo estamos en paz.

¿Usas productos del mercado? ¿Por qué?


miércoles, 30 de agosto de 2017

Comprar en la Pulga. Guía Básica

Una de las industrias más costosas, consumistas, sexistas e injustas es la industria de la moda. Cada año entramos en la rueda de las tendencias que vienen y van, con materiales de calidad cuestionable y que agreden notablemente nuestro ambiente. Desde hace un par de años pare la idea del tener novedad y empecé a rebuscar en el pasado piezas de calidad, únicas y baratas, con las que pudiese expresar mi estilo y mi forma de ver la moda. Así aprendí a reinterpretar tendencias, porque todo viene y va, a invertir mejor mi dinero comprando piezas de mejor calidad, respetando mi estimulo creativo vistiendo la artista que vive en mí. Dando prioridad a diseñadores emergentes que estuviesen en consonancia con mi forma de ver la vida, consumiendo productos de comercio justo sin caer en la locura de las tendencias quincenales.
Así empezó mi amor por la pulga, buscando piezas originales para no sentirme parte de la masa, contando historias a través de mi ropa, regateando como una loca, creando un consumo consciente: ambiental y económicamente sustentable.
A lo largo de estos años he aprendido a comprar en la pulga, no ha sido fácil; entre en el miedo y la aventura he desarrollado estos tips que hoy les comparto.



1.       Haz una lista de compras. La cantidad de piezas que aparecen en las mesas es asustador, es mejor ir con una idea clara de lo que se busca, sino llegarás a tu casa con un montón de cosas bonitas, pero nada funcionales con tu estilo o con la ropa que ya tienes en el armario. Mejor compra pocas cosas y que te gusten, a un reguero (montón) de piezas que luego no usarás. Antes de ir a la pulga hago un levantamiento de información jejeje busco las tendencias de temporada en blogs/revistas de moda/You Tube y elijo lo que combina conmigo, con eso en mente salgo a buscar. Pero sobre todo, ve con la mente abierta a sorpresas agradables J

2.       Ve con ropa cómoda. Esto es súper importante, la mayoría de los vendedores coloca la ropa en mesas y tienes que caminar, meterte entre la multitud, halar prendas y tener los ojos atentos. Cuantas menos cosas tengas encima mejor, la practicidad ante todo: jeans o leggins, camiseta y tenis resuelven todo. Me gusta llevar una mochila, porque ahí voy guardando todo lo que voy comprando sin sentirme abrumada con las bolsas.


3.       

     Revisa las piezas. Encontraste esa una pieza con potencial, revisa el tamaño, integridad del tejido (sí tiene manchas o roto, le falta botones o cualquier desperfecto), porque normalmente esos lugares no cambian las piezas, así que tomate tu tiempo y revisa bien antes de pagar.

4.       No tengas miedo de pedir rebaja. En buen dominicano: regatee, la mayoría de los vendedores te dan el precio esperando que pidas rebajas, así que no tengas miedo de llorar un descuentito, sobre todo si compras más de una pieza.


5.       Sin miedo a ensuciarte. Hay vendedores que ponen la ropa organizadita en perchas y otros simplemente la tienen amontonadas en mesas. Esa organización tiene un costo adicional, por eso normalmente las evito y voy directamente a las mesas. Demoro más, pero la probabilidad de encontrar pequeños tesoros es mucho mayor <3




6.       Plus:

-Es preferible ir en compañía para disfrutar la búsqueda y sobre todo porque manos extra nunca están demás. Aunque si vas sol@ no dejes de vivir la experiencia, se conoce gente chula en las mesas.
-No quites los ojos/atención de tu cartera, en la pulga son comunes los robos. No te duermas y lleva menudo.
-Mis mesas favoritas son las de 5 y 10. Se esconden muchos tesoros en esas mesas.
-Si sufres de alergias, tomate el antialérgico antes: la mayoría de las prendas están llenas de polvo.
-No olvides lavar todo lo que compres, la mayoría de estas prendas puede contener polvo, pelos de animales o restos de insecticidas.





***La ropa que visto en estas fotos las compre en las mesas de la 27 de febrero casi esquina Paris, todas me costaron menos de 10 pesos dominicanos***

Y para nada me averguenza admitir que he comprado muchas piezas donde "Sosa, el mismo Sosa" (los entendidos entenderan), con el tiempo he ganado la madurez y la inteligencia para compreender que lo necesario es necesario, lo que no hace falta está de más.Porque amo escoger piezas con historia y cuidar cada detalle cuando me visto, pasar el mensaje correcto a traves de mi imagen, marcar presencia con sutileza, al final somos las artistas de nuestra propia vida.



¿Eres pulgalover? Déjame tu truco de compra en los comentarios



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